De la rutina y su encanto.

diciembre 20, 2007

Hablar de la rutina es echarse a temblar. El quehacer diario se torna aburrido, obligatorio y pesado, dejando en nosotros serias taras de depresión. Tan simple como no entender la vida.

Entendamos por rutina ese elenco de actividades que hemos incorporado a nuestra vida diaria casi con carácter obligatorio. Y lo hemos hecho porque en su día encontramos que nos resultaba útil, beneficioso o agradable. Hablo de las tareas del hogar, del trabajo, del aseo, de la compra, de la alimentación, del orden, del matrimonio o la familia, de las relaciones personales, del estudio,… en fin, de todo aquello que rodea nuestra diaria y monótona actividad. Actividades a las que reaccionamos automáticamente y que, por ese mismo motivo, se van tornando aburridas y tediosas. Lee el resto de esta entrada »