Sobre la Portada de “El Jueves” y la libertad de expresión.

Reflexionando un poco sobre algunas libertades, deberíamos quitar el pie del acelerador para pensar con más claridad.

Un apunte inicial: no quiero hacer una evaluación de algo, tan sólo quiero dejar una pequeña pauta para la reflexión.

Lo primero que tiene que quedar claro es que la persona es libre no porque alguien le otorgue esa libertad, sino de una manera implícita y connatural. Hablando claramente de la libertad de expresión: te levantas por la mañana con ella no porque alguien te la conceda, te la justifique, te la facilite o te la defienda. Es un bien innato, como otros muchos.

Diciendo esto, debemos distinguir entre oportunidad para expresarte y libertad de expresión. Debemos distinguir entre libertad de expresión y hacer buen uso de ella. Si se me vetara escribir en este blog no por ello perderé mi innata libertad de expresión; si alguien secuestra la portada de tu revista, no por ello perderás tu libertad de expresión. Tenías la posibilidad de elegir y has elegido; tenías una libertad y has hecho uso de ella.

No quiero aquí decir si haber incluido en la portada de “El Jueves” la polémica viñeta que ha sido objeto de secuestro haya sido un buen acto de libertad de expresión; precisamente, negándome a ello hago yo también uso de mi propia libertad. Tampoco quiero hablar del uso de la libertad de expresión para atentar contra las dignidades propias de otras personas, entidades o instituciones; eso tiene que ver con el respeto y quizá también con el buen gusto.

Quiero dar pie tan sólo a esta reflexión: sólo hay una cosa que puede privarnos de la libertad de expresión y está dentro de nosotros mismos, somos nosotros mismos. Nuestros prejuicios, la falta de reflexión, la ingenuidad, la incultura, el pensar que todo está permitido (o tal vez todo lo contrario), la falta de imaginación (o la creatividad descontrolada) pueden convertirnos en marionetas con lápiz. Nos topamos contra el mayor enemigo de las libertades: las propias debilidades, la pequeñez de espíritu, el simplismo.

Hago desde aquí una llamada a todos aquellos que hacen uso de la libertad de expresión de manera profesional, haciendo de ello su vida o dedicándole gran parte de su tiempo, para que usen o no usen esa inviolable libertad. Por tan sólo poder elegir, esa libertad cobrará vida; que el fruto de tu elección se expanda, eso ya… es publicidad.

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